sábado, 17 de diciembre de 2011

19/20 en todas partes y en ninguna






introducción a la vida no autista
  
  0. Es difícil hacerse una imagen de lo que se aparece fugaz, intermitente. La apariencia multitudinaria de 2001 no escapa a esto. En esta búsqueda de un signo que lo diga todo, imagen en suspenso de lo que no se puede asir, ¿por qué deseo somos hablados? Desprender 2001 como si se tratase de una imagen sin espesor, a eso estamos habituados: ¿qué órdenes implícitos aparecen así?

  1. Llevo en mis oídos la más maravillosa música, podría decir todo aquél que haya transitado esa odisea del espacio que 2001 resume. El andamiaje estatal, la forma-Estado se tironeaba por todas partes. La fuga ya no era el hurtarse de algunos díscolos que se pensaban a distancia del Estado. Antes que a 5Ø1 kilómetros del palacio, la calle armaba su rostro de insurrección generalizada.

  2. 2001 hizo saltar por los aires la (poca) imaginación estatal, encontró que era preciso hacerse de imágenes de un pensamiento que no sirviese a nadie. Hizo sabotaje a los tiempos que corren, y en esa interrupción supo divertirse. Fue aquél nuestro corto verano de la autonomía, mas las brasas ardientes aún persisten, imágenes mudas incrustadas en nosotras, siempre ahí, en el mismo alboroto. Hoy 2001 es embestido por una máquina febril de embutir fiambres.

  3. 2001 destituyó la tristeza de gobierno, instituyó alegremente su comuna delirante. La máquina de embutir fiambres quisiera engullírselo enterito, mas 2001 es excesivo, indigesta. Ofuscada, se apresta a inventar trampas infalibles para capturar su ingobernable presencia. 2001, su promiscua ebriedad, nos ha alterado. Incluso la forma-Estado se ha imaginado una apariencia a su medida.

  4. 2001 es intermitente. Si su experiencia de la vaguedad ha tenido lugar en el mientras tanto de su duración, es cierto que no ha sabido perforar la planicie anónima del equivaler generalizado. Durar, no ha durado, se apresuran a decir los que suponen que todo pensamiento trabaja para alguien.  

  5. Los arcanos de 2001 se desarman al ser aplanados por los flujos veloces. El espacio saturado por la circulación de mercancías-vedettes es inhabitable. La movilización generalizada es un ritual que repone unos órdenes: la calle de las ciudades autistas nos priva del encuentro, es amenaza que dispone lo común.




de la amenaza generalizada

  6. Este sistema que el trabajo organiza es el sitio en que encontramos lugar. Esta evidencia sensible en que nos inquietamos apuntala modos de vida, unos modos localizados en que las relaciones se organizan. Decimos pobreza de mundo no para remitirnos hacia su afuera, como si de una amenaza generalizada se tratase, amenaza que se cierne sobre todos aquellos que resultan perdedores en este juego de las sillas, juego que expone al abismo de lo inhumano, si es cierto que la medida de lo humano es el trabajo. Es sabido, humano es aquello que es ensamblado como tal: una existencia limitada a la utilidad. Hay que desactivar las emociones de desorden, ponerlas en caja. Si es cierto que el gobierno toma a su cargo lo viviente, ¿cómo se organizan los afectos?, ¿qué pasiones se arman?, ¿de quién es siervo este deseo amarrado?

  7. El sistema de relaciones individuantes se despliega por sus fronteras, en los límites todo se pasea, rompiendo la costra de las habladurías. Hay que atender a las categorías que son expulsadas del orden –vueltas inhumanas presencias, espectros de lo que amenaza, criaturas inquietantes-, puesto que en este poner en banda, servir en bandeja, se encuentra implícito un orden sensible que conjura el exceso de la potencia, de las singularidades que se divierten en lo oscurito, más allá del orden paranoico de la mirada. En los márgenes reside un cúmulo de energías potenciales que el capital sabe su reserva, siendo así que está pronto a enlazarlo, valorizarlo. La metrópolis es esta máquina de captura, como así dispositivo de gobierno de la excedencia.

  8. Esa imagen desprendida de un fondo monta un control de la apariencia. La exposición de un rostro se transforma en valor. Es en la planicie de las imágenes, el campo de la percepción, que se libra la contienda espectacular. Así, lo que vemos habitualmente nos gobierna, trasuntando un orden sensible. En el estado de excepción generalizado, en el abandono de la ley -pura forma que no prescribe nada, que sirve en bandeja-, resta experimentar, sustraerse.

  9. ¿Qué es desocupar lo humano? Allí donde se armen cuerpos humanos, allí se organiza el valor, domina la utilidad, todo tiene un orden, está amarrado a su función. El valor se torna así la medida de todas las cosas –y se trata de una relación entre cosas-, lo que no entra en caja es expulsado, eliminado. Es la ley del valor la violencia que emerge cuando la forma-Estado se desprende de su ropaje bienestarista. La ciudadanía deviene así economía, gobierno de los cuerpos. Toda existencia que no encuentra valor está allí para ser eliminada.


4 comentarios:

  1. pfffffffff
    qué bueno leer esto!
    lo hago zine-panfleto y se lo regalo a las amistades para las fiestas...

    ResponderEliminar
  2. En los márgenes reside un cúmulo de energías potenciales que el capital sabe su reserva, siendo así que está pronto a enlazarlo, valorizarlo. La metrópolis es esta máquina de captura, como así dispositivo de gobierno de la excedencia.

    2001 destituyó la tristeza de gobierno, instituyó alegremente su comuna delirante. La máquina de embutir fiambres quisiera engullírselo enterito, mas 2001 es excesivo, indigesta. Ofuscada, se apresta a inventar trampas infalibles para capturar su ingobernable presencia.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por compartir, provocar y hacer temblar las cimentaciones

      Eliminar